Opinión

Soluciones mágicas

Por:

analitica

12

Publicado: 22 de septiembre, 2018 — 6:39 a.m. (hace más de 4 semanas)



Diego Lombardi

Llegó el turno para un sector de la oposición de encabezar ante la opinión pública las voces de quienes adversan al Gobierno. Ante la desintegración de hecho de la MUD un sector que había permanecido marginado ha cobrado cierta fuerza (mediática), siendo su línea principal una de mayor confrontación (a diferencia de la anterior que era, para muchos, más conciliadora). Hasta ahora los resultados no distan mucho de lo que se había logrado o dejado de lograr en el pasado, el Gobierno continúa avanzando en un proyecto de control social y político, en el que su modelo es el único aceptado y por lo tanto pensar en la alternancia propia de cualquier sistema democrático no luce viable.

Una característica de este nuevo grupo que intenta encabezar el descontento es que no termina de lograr un apoyo popular masivo, su capacidad de movilización luce reducida, quizás uno de los pocos atributos de valor que aún le quedaban a algunos Partidos Políticos. Ante esta realidad la línea discursiva se ha orientado hacia el elemento externo como factor clave para romper la hegemonía del Gobierno. Una evidencia de esa falta de apoyo popular es que ante la supuesta intervención ya se ha dicho que no habría en el corto plazo un gobierno electo, sino una especie de gobierno de transición para estabilizar el país (al menos esto es lo que argumentan algunos).

Otro ejemplo de por dónde se va orientando la línea de este sector es la difundida reunión en la ONU utilizando la “fórmula Arria”, la cual en algunos casos se presentó como una especie de “hora cero”, o el típico “ahora sí”. Sin ser experto en el tema, lo que dicha fórmula plantea es una “reunión informal” para intercambiar pareceres con actores involucrados en un conflicto, y como tal no tiene implicaciones formales en el Consejo de Seguridad de la ONU. Fue una reunión importante, sin duda lo fue, pero realmente implica un punto de no retorno o algo que cambiará en el corto plazo la situación del país, no pareciera si se toman en cuenta los largos procesos formales de organismos como la ONU.

El punto de lo anterior es que la fórmula de generar falsas expectativas no funcionó en el pasado, y seguramente no funcionará en el futuro. De hecho, como ya ocurrió, es un mecanismo que contribuye a la desmoralización y su consecuente desmovilización de la población. Claro que es muy atractivo porque puede lograr en el corto plazo y con relativamente poco esfuerzo muchos adherentes, medidos en “likes” y “seguidores”, además que de “pegarla” hace quedar al que lo predijo como una especie de gurú o genio, y si no pasa nada puede desviar la atención con nuevas noticias y anuncios. Pero esto es seguir haciendo de la Política un espectáculo, y como tal es perjudicial.

Los Gobiernos, o en términos teóricos sería más correcto decir los regímenes, pueden salir del poder por múltiples factores, algunos internos y otros externos. Los momentos en lo que eso ocurre son impredecibles, salvo quizás por los propios actores que forman parte de alguna conspiración, todo lo demás son ejercicios de adivinar o, en el mejor de los casos, de expresar los propios deseos. Lo que sí es común en cualquier proceso de transición es que la organización de la población no sólo es importante para presionar por un cambio sino que es fundamental para que el proceso desemboque en el fortalecimiento de un sistema democrático, y no en cualquier otro experimento.

Twitter: @lombardidiego

¿Qué te pareció el artículo?

¡Qué divertido!
0
¡Waaaooo!
0
¡Me molesta!
0
¡Me encanta!
0
Qué Aburrido...
0
Qué mal...
0
¡Qué Cagada!
0