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Gobierno de Nicaragua lamenta muerte de una de las 351 víctimas de protestas

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800noticias

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Publicado: 20 de julio, 2018 — 4:02 a.m. (hace 1 mes)

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EFE

El Gobierno de Nicaragua lamentó y condenó  el asesinato de Francisco Arauz Pineda, quien perdió la vida en Managua el pasado 9 de junio mientras derribaba las barricadas levantadas por los jóvenes que comenzaron las protestas, y obvió a las otras 350 personas fallecidas en el mismo contexto.

Durante la celebración del 39 aniversario de la revolución sandinista, el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, aseguraron que Arauz fue asesinado “por grupos terroristas de la derecha golpista”, quienes, según el mandatario, buscan sacarlo del poder “a la fuerza”.

Ortega y Murillo entregaron a Amada Pineda, madre de Arauz, la Orden Augusto César Sandino, en muestra de reconocimiento por su “lucha incansable, en un momento en que sufre el dolor de haber perdido a un hijo a manos de unos asesinos diabólicos”.

No obstante, durante el discurso en el que lamentaron el fallecimiento de Arauz, no condenaron las muertes de las otras 350 personas que perdieron la vida desde el comienzo de las revueltas populares el pasado 18 de abril.

La condecoración entregada a Pineda es concedida por el Gobierno en reconocimiento a “servicios excepcionales prestados a la patria o a la humanidad, y Amada es un icono de la lucha y victoria de la mujer sandinista”.

Amada, quien nació en el Cabezal, comarca en Matagalpa, “es mil veces heroica esta madre campesina víctima de actos diabólicos”, dijo el presidente en el momento de entregarle el reconocimiento.

Pineda, quien se mostró sandinista convencida, aseguró que “los asesinos quieren terminar con la revolución, pero hay revolución para rato”.

“Los que mataron a mi hijo son unos asesinos, pero seguimos adelante compañeros y hay que trabajar mucho por esta revolución”, concluyó la mujer.

Desde el pasado 18 de abril, Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de los años de 1980, cuando también Ortega era presidente del país.

Las protestas contra Ortega comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, al que la población acusa de abuso y corrupción.

Y aunque la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cifró hoy en 277 las personas que han muerto en Nicaragua en el marco de la crisis, organismos humanitarios señalan que esa cifra ya escaló a por lo menos 351.

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