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Por aquí nada asombra

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Panorama

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Publicado: 20 de julio, 2018 — 10:19 a.m. (hace 1 mes)
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Foto por: Panorama

Imagino que han escuchado muchas veces la siguiente expresión: “el mismo plato aburre”. Posiblemente, si analizamos esa sentencia, se nos facilitaría encontrar las causas de nuestras indiferencias por todos los hechos inconcebibles que nos abruman diariamente. En otras palabras, la repetición de los mismos sucesos no nos genera sobresaltos y termina solamente fastidiándonos.

¿Y por qué ocurre este comportamiento? Es simple. Si usted quiere inyectar la resignación en las personas, entonces hostíguelos con la recurrencia de los mismos resultados. Igualmente, si usted quiere producir irrelevancia de algún acontecimiento, sólo aumente la frecuencia de ese evento y ya no será noticia para nadie. 

Aparentemente, esa es la estrategia del gobierno cuando insiste con las mismas políticas erráticas, pues, saben que si mantienen una medida insistentemente, en poco tiempo no provocará conmoción y nos habituaremos a ello. 

Con este razonamiento es que podríamos resolver el porqué de tantas cosas. Por ejemplo, entenderíamos el poco asombro que causa vivir con un control cambiario desde hace 15 años. También comprenderíamos la escasa impresión que genera no contar con estadísticas oficiales o leer, sin inmutarnos, cómo la producción petrolera se desploma mensualmente (alcanzando niveles de la mitad del siglo pasado).

Pareciera que nos bombardean con sus reiterativas medidas para que pongamos en práctica –sin meditar- la famosa frase: “siempre lo hemos hecho así, qué más da”. Y de este modo, somos insensibles al incremento de los precios diarios, al brote de epidemias o al cierre de empresas. 

Nos han llevado muy bien al terreno de la apatía y la frustración. La cotidianidad de los eventos inauditos va ganando la partida y nos empuja hacia el desdén. En nuestro país lo importante no es resistente. Lo que está ocurriendo con la pésima provisión de los servicios públicos en el estado Zulia (y en todo el país, dicen otros) es indignante, pero como es habitual ya no sorprende, y caemos en la conformidad o amoldamiento. 

Seguirán asfixiando al sector industrial, porque estiman que no provocará estupor. Continuarán acorralando a la dirigencia opositora, porque ya es común hacerlo. Anunciarán en menos de 2 meses otro aumento salarial y no conmoverá a nadie. Se formarán circunstancias más increíbles, sin embargo, tampoco será desconcertante. Se aceptarán y nos adaptaremos a ello.

Pero, ¿existe algún límite del estado de resignación actual o acaso la mansedumbre es para siempre? Me atrevería decir que hay límites y esta etapa será superada. Aún más, creo que la protesta volverá y las organizaciones opositoras buscarán la novedad que nos aturda y despertaremos de esta larga –y mala- noche. Porque la única forma que nos despabilemos es innovando en las decisiones. Y así nos daremos cuenta que lo mismo aburre, pero la novedad genera interés y atrapa. He aquí el reto.

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